jueves

Notas de mi ausencia

¿Me creeréis? He estado muchos meses fuera de la red, de esta bitácora virtual, de esta especie de ensayo en el que antes yo escribía cada día y que se había convertido, como dijera Montaigne, en sujeto de mí mismo, porque toda bitácora, todo blog, es un ensayo, ¿o no? Bueno, algún día os contaré qué ha sido de mi vida desde entonces (¿18 de abril?). En realidad quería retomar de nuevo estas páginas infinitas de El arte inútil el 18 de julio (por lo de la muerte de Valente y no por lo otro), tres meses después de haber escrito aquello de «Mi hija dice que mi máquina Olivetti no sabe hacer la “o” con un canuto»; pero mi mujer se fue de casa con sus amigas, mi hija de vacaciones con sus abuelos y yo intimé con una alumna del instituto en el que trabajo. Sinceramente os digo que, en realidad, es una ex-alumna, que nuestro amor ha estado dentro de la legalidad (ella es ahora universitaria) y que por eso lo puedo contar... Nada más. Ésta es mi excusa. Perdonadme si me habéis esperado todo este tiempo y no he estado ahí para leerme.