El viernes estuve en un recital de poesía junto con Fadanelli, pero tuve que ausentarme porque mi mujer (ella) se puso mala y laura no estaba en Madrid. Solamente pude escuchar la primera parte de la lectura (Es verdad, ¿por qué se llama recital cuando es un lectura?). Fue en un sitio que no conocía: una librería de viejo en La Latina. Es extraño porque me he recorrido casi todas las librerías de viejo de Madrid, pero en esta no había estado jamás. Volveré, a por libros, claro. Sobre todo uno que vi allí de Imre Kertész. En fin, ya me estoy yendo del tema de este post. (Una última cosa: ¿habéis leído Un historia: dos relatos de Imre Kertész y Peter Esterházy? Os lo recomiendo.) El poeta es Carlos Jiménez Arribas. He vistado su blog varias veces, seducido por el buen gusto de Fadanelli -me dijo que llegó a su blog buscando información sobre Mongolia (http://veintediasenmongolia.blogspot.com/), y no os perdáis Viaje al ojo de un caballo, relato de viajes sobre aquel territorio desconocido para mí-, tan afrancesado es él, y la verdad es que he tratado de volver con la asiduidad que mi trabajo y mi familia me lo permiten. Para alguien que ha dejado de escribir, como yo, (¿Escribir? No, amigos, yo ya no escribo, solamente leo, y mucho.) el máximo placer es la lectura. Asía que al día siguiente me compré Darwin en las Galápagos y encontré en una librería de viejo Manual de supervivencia, su anterior libro, desgastado, usado y anotado en las márgenes, cruelmente leído por alguien que no conozco, pero que a veces mejoraba los poemas y otras los destrozaba sin compasión alguna, como si ella -en la letra temblorosa veo una mujer- hubiera tenido un mal beber poético tras la lectura de este Manual. ¡Cuánto lirismo! Parece una historia de amor oculto. Es increíble lo que se descubre en el interior de los libros usados. Soy adicto a esta manía. me detengo en ellos, los exploro, los corrijo, aprendo con ellos a ser mejor lector, mejor persona. Sí, amigos -vosotros que no me leéis- cuánta información hay en cada trazo del bolígrafo o del lápiz, en los post-it aún adheridos al papel o en las páginas marcadas como orejas dobladas, caídas, de los perros. Os recomiendo esta afición. En la lectura de los libros usados hay siempre un diálogo con el(los) anterior(es) lector(es). Ahora bien, esto sucedió con su anterior libro, el leído antes de mí, pero el libro en sí, Darwin en las Galápagos, es antikafkiano, porque Samsa, que se oscureció en la habitación aquella, es lo contrario a Charles, personaje de este libro: La afirmación constante y persistente de la primera parte Birdwatching es "soy el hombre" es una rareza, un paso de gigante en la humanización de este autor, porque los mejores poemas son aquellos que no hablan de cuadros, músicos o qué sé yo, sino que los más humanos son aquellos que hablan del hombre, de Charles, de Carlos en su vitalidad, y no en la muerte de su anterior libro. Fijaos qué maravilla de poema: Soy el hombre que duerme en posición fetal tumbado sobre un banco y se aferra al eje del bastón con manos y tobillos, forma precisa de la superficie, mientras la ciudad naufraga en torno: ignora lo profundo de su sueño. No dejemos la poesía en manos de los poetas. no dejemos la poesía en malas manos. Entreguémosle al hombre (vale, también a la mujer) la posibilidad de anotar al margen sus impresiones del poema. ¿Qué anotaciones he hecho yo aquí? Otro día te lo cuento. Tengo que seguir trabajando.
Sherlock Holmes
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“¡No lo harás! ¡No puedes! ¡No debes!”, le gritó la madre de Arthur Conan
Doyle (1859 -1930) cuando éste le comunicó su intención de matar a Sherlock
Holme...
Hace 2 días

3 comentarios:
Yo creo que esa mujer de las anotaciones era una amante despechada.
Y pésima poeta, seguro.
Ud. sí que es Kafka.
Fitzroy.
Gracias, Fitzroy, viajero y aventurero incansable, expedicionario que elevó a Darwin a las alturas de las Galápagos y su teoría de la evolución. ¿De verdad cree que soy Kafka? Usted me otorga múltiples personalidades, cuando solo tengo una. Y sí, yo creo que era una amante despechada y pésima poeta, porque el poeta no vive solo de fragmentos, sino de momentos estelares, denuncia y ese gran versículo hebreo que es la prosa.
Un saludo y vuelva por aquí cuando quiera. Se agradece una visita de vez en cuando.
¿esto es una reseña de Kertész? para que pones la etiqueta "kertész" si hablas de todo menos del escritor o de su obra.
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